¿Y el futbol cuándo?
La visita a nuestro país de Joseph Blatter, presidente de FIFA es, sin duda, un evento importante por la magnitud del personaje pero, sobre todo, por el hecho de experimentar un avance en la infraestructura del futbol en nuestro país con dos inmuebles auténticamente de primer mundo: el Pabellón del Pachuca, que lleva el nombre del directivo suizo, y también el nuevo estadio del Santos, algo que desde hace mucho tiempo era necesario.
Ambas inauguraciones son cosas para celebrar. Sin embargo, preocupa que mientras en materia de infraestructura constantemente nos vamos renovando, en términos deportivos no.
Como se ha explicado en este mismo espacio, desde hace muchos años los resultados y los problemas del futbol mexicano son los mismos. Por ejemplo: en los Juegos Olímpicos de 1948 Corea eliminó a México, como ahora lo hizo en el Mundial Sub 17, y así podríamos recordar los comparativos que ya hicimos. Los campeonatos de la Copa Confederaciones, en 1999, y el Mundial Sub 17, en 2005, son logros aislados y no producto de una estructura de trabajo.
Siempre se ha hablado de que el torneo de liga es muy parejo, pero de poca calidad, porque el sistema de competencia compensa muchas veces la mediocridad. A pesar de eso nadie lo cambia.
Yo soy de los que piensa que eliminando los grupos el campeonato sería más competitivo. Una muestra: hoy hay cuatro equipos con posibilidades de clasificarse: Puebla, Pachuca, San Luis y Guadalajara, y seguramente alguno de los que lo logre tendrá menos puntos que por lo menos un equipo eliminado. Así sucede cada torneo. Sin grupos ya estarían definidos todos los invitados a la fiesta.
Habrá quien piense que entonces esta jornada ya no tendría interés y no sería así exactamente. porque se definen lugares para ir directamente a la Copa Libertadores y el Interliga. Pero, por otro lado, provocaría que hubiera más presión y exigencia para todos los equipos desde el principio del torneo. Así los clubes no solo competirían con los rivales de su grupo, sino que la lucha directa sería de todos contra todos. Con ese sistema seguramente en la última jornada también habría muchos disputando un lugar para la fase final.
El famoso argumento de que el sistema se hizo así para ayudar a los equipos grandes ya perdió validez, porque aún con este método los clubes de convocatoria se han quedado fuera muchas veces.
Se argumenta que el impedimento para retomar los torneos largos obedece principalmente a mantener las dos Liguillas al año porque incrementan los ingresos de los clubes. Entonces, por qué no revivir el Torneo de Copa para jugarlo de enero a diciembre y la Liga de septiembre a junio. Ahí quedarían cubiertas las dos fases finales, sólo habría que hacer atractivo el Torneo de Copa con buenos premios, invitando a equipos de la Liga de Ascenso que, seguramente, buscarían exhibir a los de Primera División y, sobre todo, que los clubes se comprometan a jugar con titulares.
Los equipos de Primera mataron la Copa por la falta de interés, pues en la última edición, en 1996, la mayoría mandaba a suplentes o reservas. Ese torneo vivió más de 70 años aquí con éxito y en muchos países de Europa se mantiene con un altísimo grado de importancia.
¿Saturación de partidos? Puede ser, sólo que los equipos en Libertadores y Concachampions quedarían al margen de la Copa. Aunque generalmente hay clubes de convocatoria que no juegan ni el torneo de Conmebol ni el de Concacaf.
De lo poco que se ha hecho es implantar la regla de los menores que ha abierto espacios a muchos jóvenes, quienes sin esta medida seguramente hubieran tardado más en recibir la oportunidad.
Qué bueno que se renueven los inmuebles para los equipos, ahora sería bueno renovar también lo que se le ofrece a la gente en la cancha.



