Espectáculo al cien por ciento
En esta ocasión les saludo para referirme a un tema polémico que se ha suscitado, no tanto por la situación de Jaime Lozano, que eso es algo que se ha hablado mucho.
Esto se ha generado con palabras y declaraciones de algunos personajes del balompié. En algún momento el señor Manuel Lapuente se refirió a que si el futbol es espectáculo o no, o que si quieren espectáculo que vayan a un circo.
Daniel Montenegro en algún momento me parece que tiene momentos de insensibilidad y es lo que llega a suceder en cierto grado a los participantes de nuestro precioso futbol.
Me voy a referir en relación a esto a una anécdota de la cual me acuerdo perfectamente. Hace muchos años, yo era de los Aguacateros de Michoacán, en el que te daban la posibilidad de ir a los partidos de Tercera División profesional y que era la única división que existía en aquél entonces. Para mí los días eran muy largos, tenía que esperar a que fuera un partido de los Aguacateros de Uruapan, y siendo muy joven me iba muy temprano al estadio, aquel inmueble que le cabía alrededor de unos tres mil espectadores.
Teníamos que esperar a que llegara el autobús del equipo local y del equipo visitante, a tal grado de estar esperándolos a que llegaran y verlos a través de la malla sincrónica. Cuando comenzaban a descender del autobús los jugadores de los equipos era un espectáculo verlos bajar. Veía algunos con chanclas, con tenis, otros con pants del equipo o simplemente con shorts y su playera; ya que al ver su cabello, su forma de caminar, cargando sus maletas con sus herramientas de trabajo, que eran los zapatos de futbol y todo lo que implica dicha vestimenta, era un espectáculo.
Incluso, después de eso, detrás de la portería en donde ya estaba el portero local o el portero visitante y poder estar viendo de cerca su vestimenta, sus zapatos, sus calcetas, sus shorts, su sudadera, sus guantes, observar el cabello del arquero, cómo gritaba y jugaba, claro que era un espectáculo.
Posteriormente con el paso del tiempo y de los años, tuve la gran fortuna de poder pertenecer a esa bendición de ser futbolista profesional. Me tocó convivir con muchísima gente y ver a través de una malla en un entrenamiento la llegada de los hinchas, cómo iban a pedir un autógrafo y a presenciar un simple entrenamiento con la cara de agradecimiento por el esfuerzo que estás haciendo dentro de la cancha, era un espectáculo.
De vuelta al tema del Máximo Circuito, me pregunto si en algún momento un jugador que ha estado dentro de la cancha ha volteado a distinguir la cara de sus aficionados cuando se gana un partido, y con una simple mirada tiene la complicidad de alegría para poder festejar una victoria muy dentro del corazón, no sólo como jugador, sino como aficionado y compartirlo en esa relación que se tiene de poder haber conseguido una victoria y más allá de un campeonato mirar el rostro de la gente cómo ruedan las lágrimas de felicidad cuando se consigue una victoria, o cuando cambian las lágrimas de tristeza en una derrota, por supuesto que era un espectáculo.
Es por eso que quiero hacer alusión a la gente que se merece respeto en todo momento del gran entretenimiento y de la gran bendición de estar en una élite como es el futbol. Ser en algún momento de nuestra vida privilegiados de haber pisado una cancha de futbol y que si alguien dice que esto no es un circo o que esto no es un fiesta, lejos o no de que tengan diferentes tipos de espectáculos o de 'shows', nos volvemos un poquito inhumanos, porque en el futbol hay que verle la cara a la gente y como fanáticos, por el simple hecho de pisar una cancha de futbol, por supuesto que es un espectáculo.



