Rayados no mejoró
Rayados nunca logró levantar el nivel con el que jugó el torneo y acabó por ser eliminado de una Liguilla a la que llegó con escasos merecimientos y donde enfrentó a un cuadro poco espectacular, pero muy efectivo.
El equipo que dirige Vucetich sepultó semana tras semana la esperanza de sus seguidores de volver a ser aquel cuadro que ganaba en todas las canchas y que levantó múltiples trofeos.
Hoy Rayados enfrenta un momento determinante para establecer de qué color será el futuro. ¿Se acertará en las correcciones necesarias para ascender futbolísticamente o se mantendrán en el error y seguirán cayendo?
Espero en que al interior del club se tenga un análisis confiable y puntual de los errores cometidos. No sé si sea lo físico, no sé si el declive tenga que ver con la actitud o si este grupo ya necesita renovarse, pero lo que me queda claro es que no pueden seguir haciendo lo mismo.
Es normal que un grupo de jugadores que ha ganado tanto en tan poco tiempo pueda caer en una zona de comodidad que se vuelve traicionera, pero también me queda claro que el nivel de profesionalismo de sus integrantes deberá hacerles un llamado urgente a recobrar su excelencia.
El descanso será más que breve y Rayados deberá continuar trabajando porque tiene frente a sí el compromiso del Mundial de Clubes. Me consta que el año pasado se regresaron de Japón con una espina clavada y ahora tienen frente a sí la posibilidad de desquitarse.
De lo que no estoy completamente seguro es de si este equipo está en posibilidades, en los días que faltan para jugar ante los coreanos, de hacer los ajustes necesarios y aspirar, por lo menos, a ganar su primer compromiso para luego medirse al Chelsea y asegurar un tercer partido.
Por momentos frente a Xolos, en el partido de vuelta, parecía que Monterrey al menos metería primero el gol que les diera fundadas esperanzas de buscar el segundo y aspirar a la semifinal. Pero Tijuana tiene perfectamente probada su estrategia y no fue casual que en el torneo regular colgaran ocho ceros y solamente perdiesen un partido.
Podemos debatir si la manera de jugar es del gusto popular o no, pero de que les brindó los méritos necesarios para ser segundo lugar general de eso no hay duda y creo que merecidamente logran avanzar a las semifinales de nuestra Liga.
De hecho no podemos pasar por alto que Jonathan Orozco fue determinante para que el marcador de 0-0 se conservara así por más tiempo del que Monterrey fue capaz de resistir los embates del rival.
El hecho de que hayan sobrevivido los primeros cuatro de la general acabará por esta vez con la discusión de si la Liguilla es justa o no. Es obvio que su razón de existir no tiene nada que ver con la equidad sino con la emoción, pero esta vez ambos argumentos están presentes y eso nos debe augurar un cierre de campeonato sensacional.
Hace rato que Tigres y Rayados no veían juntos la Liguilla por televisión y ahora se han ganado a pulso su eliminación. Ojalá que este receso lo sepan aprovechar para apuntalar las debilidades y regresar a los primeros planos que su afición merece.



