Chivas, unas crisis sin salida
Cuando parecía que ya se había tocado fondo, la directiva de Chivas se saca una nueva desmesura de la chistera y termina anticipadamente su relación con el Instituto Johan Cruyff.
Para muchos, este desenlace no sólo es normal, sino conveniente. El prestigio de Cruyff es enorme, pero a final de cuentas no era él quien conducía los destinos del Chiverío y su poca participación se daba a larga distancia. La relación estaba destinada al fracaso, como no fuera por algún milagroso buen resultado deportivo inmediato de Van't Schip, cosa que, todos sabemos, no sucedió.
Aquí el asunto no es si Cruyff venía poco a Guadalajara, el asunto es que así se acordó de inicio y nadie se puede dar por engañado... pero sí por inocente. Y es el caso de Jorge Vergara.
La hipótesis de que el detonante de la ruptura fue la solicitud del propietario del club para que el Instituto también se hiciera cargo de Chivas USA cobra mayor credibilidad en la medida que la directiva no aclara el tema. Lo cierto es que el hombre que hace tres semanas pedía paciencia a la afición "pues los procesos toman tiempo", resultó ser el primero que perdió la paciencia y echó por la borda el proyecto con tan sólo un torneo disputado.
Luego de este arrebato, las preocupaciones de los aficionados se multiplican porque hoy es grave la falta de proyecto cuando el equipo está en plena pretemporada, sin contrataciones y sin ninguna voz oficial que explique cuál es el futuro deportivo. Los motivos de incertidumbre también incluyen la veleidad del dueño, quien ha perdido dramáticamente credibilidad ante la grey rojiblanca.
Repentinamente, estos se han convertido en tiempo de incertidumbre total: hoy no hay claridad para absolutamente nada y el aficionado piensa que el equipo está en malas manos. La recomposición anímica y deportiva del equipo se ve más lejana que nunca.
Por el bien de esta afición es necesario que haya alguien cerca de Jorge Vergara, como en su momento estuvo Nestor de la Torre, el personaje más entendido de futbol que ha tenido en su entorno desde que se quedó con la propiedad del equipo hace 10 años.
Está visto que el actual dueño del Club Guadalajara no ha sido exitoso en la conducción del club; la inercia actual es a la baja y la afición ya está francamente cansada de esta medianía que no ha podido abandonar el Rebaño Sagrado desde que se tomó la decisión de jugársela con la cantera.
El regreso a los primeros planos va a costar tiempo, dinero y talento. Eso en caso de que se tomen las medidas acertadas de inmediato, el problema es que no hay visos de que las cosas mejoren y se tomen medidas sanas y sabias; es decir, la crisis de Chivas, lamentablemente, parece que va para largo.



