Rayados cumple
Durante toda la semana previa al primer partido de Rayados en el Mundial de Clubes, captamos una especial confianza de los pupilos de Vucetich en que sí era posible tener una mejor actuación que la mostrada en el torneo mexicano.
Los jugadores llegaron a Japón muy bien mentalizados en el hecho de que tienen con qué responder a las expectativas y me queda claro que en el fondo vienen con una espinita clavada por tantas críticas que han recibido y, sobre todo, por la falta de fe de muchos en que este equipo podría por lo menos ganar el primer partido.
Vi a los Rayados muy bien plantados en la cancha, conscientes de las fortalezas de su rival y, sobre todo, de qué es lo que debían hacer para evitar que los coreanos tomaran fuerza y recibieran las condiciones adecuadas para hacer su partido.
El juego por alto era una de las principales armas de los asiáticos y en ningún momento fueron capaces de explotarla, porque Monterrey se concentró y cumplió al pie de la letra con lo practicado en la semana.
La ausencia de Suazo no era cosa fácil de superar y no lo será a medida que aumente el grado de dificultad de los rivales, sin embargo, en este primer partido, por lo menos, el grupo se mostró solvente y solidario en el esfuerzo para controlar de lado a lado el cotejo.
No estuvo "El Chupete", pero apareció "El Chelito", que ha pasado por una importante baja de juego y que, sin embargo, en Japón puso la cara por el equipo y consiguió dos goles que deben devolverle en buena medida la confianza y el entusiasmo.
¿Y qué me dice de Jesús Corona? El joven consiguió apenas su segundo gol con Rayados y fue el que abrió la puerta para esta victoria que catapulta al Monterrey a colocar entre los primeros cuatro clubes del mundo.
Al final del duelo vi a Vucetich con una alegría que tenía mucho tiempo de no apreciar. Se mantuvo sereno como es su estilo, pero era evidente que por fin iba a dormir tranquilo después de muchos partidos de saber que su equipo había quedado a deber algo.
Al despertar vendrá otra historia porque el enemigo a vencer es muchas veces superior al que acaban de dejar en el camino, sin embargo, no hay porqué bajar los brazos antes de saltar a la cancha.
Es cierto que hay distancias futbolísticas en el mundo, pero también queda claro que cuando la pelota rueda no hay nada escrito ni imposible. Le puedo asegurar a usted que Monterrey quiere más. No sé si les alcance para ganarle a los ingleses, pero percibo un deseo de triunfo y de revancha que es capaz de mover montañas.
Antes de preocuparse por ganar habrá que pensar en jugar bien, hacer un partido inteligente, sin miedos excesivos y con la mira bien puesta en poner el mejor futbol que se tenga y a partir de ahí ver hasta dónde se puede llegar.
Por ahora el equipo ya superó su actuación del año pasado y eso es dar un paso adelante. La alegría de los seguidores Rayados que vinieron a Japón y de los que se quedaron en México está justificada, ahora hay que esperar la próxima cita con la historia.



