Monterrey, con la frente en alto
Rayados se ubica hoy como el mejor tercer equipo del mundo y creo que el escalafón resulta justo después de lo que vimos en el evento realizado durante la última semana en Japón.
Hay que reconocer que equipos como Corinthians y Chelsea, se encuentran en otro nivel en el que, por ahora, los cuadros mexicanos no tienen posibilidades de competir de tú a tú.
Sin embargo, ante el resto de las confederaciones, me parece que nuestro potencial es no sólo de igualdad, sino incluso de superioridad en la gran mayoría de los casos.
Los Rayados no sólo superaron lo hecho un año atrás, cuando apenas consiguieron el quinto lugar, sino que, además, lo consiguieron con una ausencia elemental en su plantilla como lo es la de Humberto Suazo.
Cambiar a "Chelito" de posición, para que acompañase a De Nigris, ante la ausencia de el chileno, ayudó al argentino a reencontrarse con el gol y serle de mucha más utilidad a su equipo.
Para el chamaco Jesús Corona, este Mundial de Clubes fue una gran ventana al mundo, ya que su capacidad y potencial futbolístico, quedaron expuestos y fueron reconocidos por propios y extraños.
Mientras el joven entienda que le falta mucho camino por recorrer y muchas cosas por aprender, me parece que irá por buen camino. El chiste es no querer volar antes de caminar.
Otro elemento regio que sigue manifestándose como pieza básica del equipo, es Jonathan Orozco, ya que su presencia en el campo resulta fundamental partido tras partido.
Lo anterior es bueno y es malo, porque quiere decir que, al equipo, le están llegando hasta la portería con demasiada claridad, y creo que ese es uno de los aspectos importantes a revisar en el trabajo colectivo.
No podemos pasar por alto que Monterrey tiene en la banca, por ahora, a Leo López, Omar Arellano y que apenas recuperó, para el segundo y tercer partido, a Ricardo Osorio, además del corte voluntario que hicieron de Angel Reyna.
Al que me parece que el Mundial le pasó de noche, fue a Nery Cardozo. Creo que el argentino acusa un mal momento físico, que se traduce en lo futbolístico y que deberá capitalizar los días que restan, para el arranque del próximo torneo, si quiere estar al cien.
En cuanto a Vucetich, debemos de seguir reconociendo su valor como director técnico y su cercanía con el triunfo. Ojalá que, en la algarabía de la victoria, sepa distinguir con claridad los puntos que se tienen que mejorar, a fin de no desaprovechar lo alcanzado hasta ahora.
Este equipo puede dar mucho más y eso sólo se conseguirá en base a un proceso de autoexigencia que permita superarse día con día.



