Contrato misterioso
¡Qué rollo se ha hecho! El contrato que Jesús Corona tiene con el Monterrey se ha convertido en un verdadero asunto mediático rodeado de suspenso, incluso, de molestia en la directiva rayada cuando se le cuestiona al respecto.
Saltaron a la vista del panorama mundial las condiciones que el chamaco tiene cuando hizo de las suyas en las canchas japonesas y evidentemente eso ha desatado especulaciones sobre el supuesto interés de algunos clubes de diversas latitudes.
Es normal que estas cosas pasen en el mundo del futbol y los rumores sobran a la hora que un muchacho como Corona aparece de pronto ante los ojos de quienes nunca le han visto.
Lo que no resulta tan normal es que a Luis Miguel Salvador le moleste que se le pregunte al respecto. Hasta ahora, a regañadientes, lo único que nos dijo es que "El Tecatito" tiene un contrato de "largo plazo" con el equipo rayado.
¿Qué significa largo plazo? Es un término muy vago para un asunto contractual. Hubiese sido más sencillo decir que tiene un contrato a un año, dos años, tres o los que sean, pero usar el término "largo plazo" parece demasiado ambiguo y deja lugar a muchas especulaciones.
Es lógico suponer que el recién ascendido juvenil rayado tenga una relación contractual como se estila con los chavos que están en vías de llegar a ser, pero se supone que de una forma u otra debe haber un papel que avale su compromiso con la institución, ¿o no?
También me llamó mucho la atención que Luis Miguel acusara a los medios de "echar a perder" a Corona con este tipo de especulaciones, como si Salvador acabase de nacer y nunca hubiese jugado a este deporte.
Creo que quien está predestinado a triunfar en este negocio tiene que estar preparado para saber manejarse ante los bombardeos mediáticos sin perder el piso. Incluso, en este caso específico, lo que hicimos los medios fue reproducir textos generados en diversos lugares del mundo y luego preguntarle a Salvador al respecto.
Resultan fuera de lugar las reacciones y las respuestas que Luis Miguel dio ante un tema tan cotidiano y, sobre todo, lo hace ver muy mal que se enoje cuando, por simple colmillo, debería manejar mejor su imagen pública.
La gran pregunta que sigue en el aire es, ¿qué le molesta a Salvador? ¿Será que la situación contractual de Corona está en el aire? ¿Será que con todos estos comentarios el directivo rayado ve venir un sensible incremento en el sueldo de Corona y eso lo pone de malas?
Monterrey se ha caracterizado por manejar de manera muy peculiar la relación con algunos de sus jugadores en momentos clave y me parece que el tema Corona se está empezando a complicar.
Si ante la salida de Jorge Urdiales de la directiva rayada no aprende Luis Miguel a manejarse con mayor cordura ante los micrófonos, más temprano que tarde se estará convirtiendo en un problema para su institución.
Lo que no debe olvidar Salvador es que a los ejecutivos se les contrata en las empresas para que resuelvan problemas y no para que los hagan más grandes. Y si no lo ve así, muy pronto se lo harán saber los ejecutivos de verdad que están por encima de él en la estructura organizacional. ¡Aguas!



