La inconsistencia en la directiva de Chivas
Hoy día es difícil decir algo nuevo en torno a la inestabilidad en la toma de decisiones que ha mostrado Jorge Vergara con las Chivas. Ya no hay manera de sorprender a nadie con una versión más o menos original sobre la veleidad con que maneja al Guadalajara.
El problema es que la afición ya no cree demasiado en él y esa situación ha permeado en una buena medida el impulso de la afición rojiblanca. El mejor ejemplo lo tuvimos hace unos días con el muy triste deceso de una de las mayores figuras en la historia del Guadalajara, la de Chava Reyes. La misa de cuerpo presente que se realizó en el nuevo estadio de Chivas registró una asistencia penosa: fue escandalosamente pobre.
Muchas personas me comentaron por redes sociales que ese hecho se debe a una poco pundonorosa afición del equipo, que además conoce escasamente, y respeta menos, la tradición e historia del Guadalajara. No creo que sea así, o al menos, no enteramente así. Me quedo con la versión de que el aficionado promedio (nuevo o antiguo) dejó de identificarse con la directiva del equipo y ha terminado por ver con suspicacia todo lo que provenga de ella, aún un homenaje al mayor de los representantes del más destacado Guadalajara de todos los tiempos: del Campeonísimo.
Este grado de afectación al fervor por un equipo es grave porque representa el paso previo a la apatía que desemborará, necesariamente, en la pérdida de la afición. En ese sentido creo que estamos en el punto más próximo a la mudanza de los aficionados menos convencidos.
Ahora bien, la falta de rumbo que ha mostrado la directiva ha redundado en temporadas mediocres, insustanciales. Las últimas clasificaciones a Liguilla han servido para ser eliminados sin pena ni gloria y dejar una pésima impresión entre sus aficionados. Pero, ojo, en lo que respecta estrictamente al plantel, esta temporada las Chivas cuentan con mejores expectativas que hace un año. Las contrataciones de Luis Pérez y Rafael Márquez Lugo, la temporada pasada, más las de Miguel Sabah, Sergio Pérez y Adrián Cortés, en esta, harán del equipo un cuadro más competitivo, sobre todo, creo yo, por la inclusión de los dos latrerales, que si bien son de bajo perfil, también es cierto que aportarán mucho a una defensiva que parecía demasiado frágil.
La contratación de Benjamín Galindo es positiva por donde quiera que se le vea, la pregunta es ¿cuánto tiempo va a durar antes del nuevo exabrupto directivo? Pero como todos lo sabemos, el tema va más allá: lo grave es la falta de rumbo y de planteamientos deportivos de largo plazo.
No creo que Van´t Schip fuera una buena opción para Chivas y eso lo dije desde que se anunció su llegada, pero a pesar de que la anterior no fue una buena temporada, el holandés logró una clasificación que merecía, por lo menos, dejarlo una temporada más (sobre todo considerando que ya había hecho el trabajo de pretemporada).
Lo cierto es que si juntamos todos estos ingredientes y los proyectamos al siguiente torneo, parece ser que Chivas pudiera mejorar con respecto a los dos anteriores, la única duda es la capacidad que pueda mostrar Jorge Vergara para, de una vez por todas, darle estabilidad y confianza a sus jugadores y cuerpo técnico.
Vaya, para que se entienda bien: el problema de Chivas hoy se llama Jorge Vergara. Ojalá por el bien del equipo más querido de México que el dueño del Guadalajara sepa reponer el camino (pero, ¿saben qué? Eso yo no lo creo).



