Paso para atrás
La autocrítica que durante las semanas pasada había surgido en el seno del equipo rayado desapareció después de que Chivas les robó los tres puntos de la cancha del Tecnológico.
La institución rayada se ha caracterizado por encontrar siempre "buenos argumentos" para no reconocer sus errores y minimizar las fallas, lo cual desde mi punto de vista es uno de los principales obstáculos para corregir el rumbo cuando las cosas no funcionan.
La semana pasada esa dinámica cambió un poco, porque tanto Vucetich como algunos jugadores empezaron a llamar a las cosas por su nombre y fueron más objetivos en el señalamiento de las propias deficiencias.
Sin embargo, después de la derrota frente a Chivas, parece que la presión pudo más que la honestidad y volvimos al pasado con declaraciones que pretenden ser nubes de humo en lugar de verdaderos análisis de lo que le pasa al equipo.
El entrenador rayado dijo después del duelo que sólo les faltó terminar sus jugadas y que la diferencia fue el gol que anotó su rival y ellos no. Suena muy simplista este análisis y, sobre todo, nada apegado a lo que vimos en la cancha.
Si bien Chivas no fue infinitamente superior a Monterrey, lo que no podemos pasar por alto es que a Rayados no lo debemos comparar con sus rivales sino consigo mismo y con el potencial que este plantel tiene.
Si Vucetich mide el funcionamiento de su equipo comparándose con un modesto plantel como el de Chivas, entonces desde ahí se está equivocando. Los Rayados no pueden conformarse con una pobre actuación como la que tuvieron el sábado en el Tec y, mucho menos, pensar que representa una mejoría.
El ambiente se va a poner muy pesado, porque me parece que al interior del equipo las ideas no están muy claras y por ahora no hay quien marque un rumbo que permita vislumbrar mejoría en el corto plazo.
A estas alturas no estoy seguro de que los que están hoy puedan volver a jugar como antes. Teóricamente podrían volver a hacerlo en cualquier momento, pero en la práctica ya estamos viendo que resulta mucho más difícil.
Regreso al tema de la autocrítica. Si la institución no aprende a ser honesta consigo misma y a reconocer sus fallas, se alejará cada vez más de encontrar las soluciones que realmente les permitan salir del hoyo.
Hoy más que nunca hay que cerrar filas, hacer un lavado de conciencia y estar abiertos a tomar medidas serias que hagan despertar de una vez por todas a este grupo de jugadores que tiene talento, pero que por ahora no lo encuentra.
Los seguidores rayados van a empezar a jugar su papel y a presionar como lo hicieron la semana pasada, pero creo que también deben entender que los deseos de que el equipo mejore no deben asociarse a reclamos airados, porque si el equipo no gana no es porque no quiera, sino porque en el futbol a veces se pierde el rumbo y es parte del juego trabajar para recuperarlo.
La semana será muy difícil para el equipo de Vucetich y tengo mis dudas de que la institución esté preparada para darle manejo a esta contingencia deportiva y de comunicación. Ya veremos.



