En lo que resultó al final un buen juego, los universitarios y las águilas igualan a un gol
Ve cómo se vivió el clásico entre Pumas y América
CIUDAD DE MÉXICO, México, Oct. 5, 2008.- El futbol es cambiante. Va de un lugar a otro, de muecas y gestos puede pasar a pinceladas. O de pronto, de 45 minutos insulsos, a 45 con ataques en oleadas.
A veces es de mediocampo, trabado y aguerrido. Poco espectacular, pero intenso y entonces sufre transformaciones y se vuelve furioso y con llegadas a las porterías. A Pumas y América les pasó en CU el medio día del domingo y empataron a un gol.
El primer tiempo, América anotó pronto, a los 7 minutos, con un certero cabezazo de Alfredo Moreno. Una jugada y los candados se cerraron. Se apretaron las marcas, dejó el balón a un lado y las prioridades cambiaron. Su estilo se fue concretando. Se afianzó y a Universidad le costó descifrarlo. Era preferible hacer nudos que ir a pisar el campo contrario.
A los hombres del "Tuca" Ferretti, que primero debe de tener orden a la defensiva para después tirarse a matar al frente, de pronto el juego cerrado y sin huecos les suele hacer daño.
Tanto orden a veces pareciera que mata creatividad. Universidad no tuvo un solo chance importante de gol en los 45 minutos iniciales. Desde su media cancha América los fue anulando y anudando con Enrique Vera y Alejandro Arguello. Los huecos no aparecieron y los balones a los delanteros fueron pocos y escasos.
Pumas tuvo el balón esos minutos, pero el control táctico fue de los americanitas. Se hicieron nudos y se fueron al descanso con un 1-0 que apenas agradó a la tribuna.
Pero para la segunda mitad los dos cuadros se lavaron la cara, se acomodaron los botines y cambiaron su futbol. Ferreti sacó a Jehu Chiapas e ingresó a Ismael Iñiguez y adelantó a David Toledo. Salió por ahí la presión del América y de a poco Pumas fue generando peligro y oportunidades de gol. Se abrió huecos y espacios. Hasta que Fernando Morales, a los 50, consiguió el empate en un tiro potente y pegado al poste izquierdo de Ochoa.
El juego sufrió una transformación y se fue haciendo maduro y apetitoso. Las llegadas se fueron alternando lo mismo con Carlos González, al que Memo Ochoa le hizo una gran atajada, lo mismo Enrique Esqueda que decidió mal en tres oportunidades claras de gol.
Por esfuerzo no quedo, pero el futbol efectivo se les fue trabando a los dos equipos. Aunque el vaivén en los arcos fue constante ya no concretaron más. Fue un empate de esfuerzo y de garra, espectacular, el talento hubo que dejarlo para un mejor día.
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Partidos de liga
- Pumas
- América
- Ganados
- 26
- 38
- Empatados
- 42
- 42
- Perdidos
- 38
- 26
- TOTALES
- 106
- 106






