Con una estupenda actuación de Blanco, los Guerreros consiguieron ventaja en su serie
TORREÓN, México, Nov. 23, 2008.- Lo de Cuauhtémoc Blanco con Santos huele a romance. De esos cortos, pero intensos, arrebatados. Que hacen soñar a las dos partes enamoradas. Soñar con lo más grande. La tarde del domingo el hombre se paró en el Corona y se metió al público de Torreón a la bolsa con futbol y talento.
Y es que más allá del 3-1, lo que mostró Santos con Blanco fue para que los otros seis que disputan la Liguilla pongan atención y lo miren de reojo o más bien con mucha atención.
Se paró con garbo, presencia y confianza. Se hizo notar desde el primer minuto y eso hizo mella durante los 90 minutos del partido. Cuando no recibía una patada, jalaba la marca de dos hombres o hacía titubear a los rivales, justo como ocurrió en el primero gol del partido.
A los 16 minutos, Ludueña cobró un tiro libre y Cuauhtémoc se movió en el área. Mascorro fue por él y entre el susto y la angustia de la marca anotó en su portería mientras Blanco estiraba la pierna por el balón. Un tanto con el sello de Cuauhtémoc, pero hecho por el rival.
Ya se notaba que lo de Ludueña y Blanco era entendimiento en su estado más puro, a través de talento y creatividad. Cuando hay eso, al parecer, no hacen falta días y días de entrenamiento.
Ambos son de esos jugadores que su mayor valía es hacer jugar mejor al compañero, antes que a él mismo. Por eso Blanco funcionó de maravilla con Santos en su primer duelo. No sólo en combinaciones con el argentino sino con Fernando Arce y Matías Vuoso.
Pero quien creyó que San Luis se iría contento con un gol en su contra a definir en su casa, se equivocó. La reacción de los Gladiadores fue feroz. Adelantaron filas y presionaron desde la misma salida del local. Braulio Luna y Coudet fueron claves en esos minutos, robaron pelotas y sirvieron a sus compañeros. Hubo peligro constante en el arco de Oswaldo.
Quizá en medio de aquella arremetida, los de Raúl Arias dejaron espacios. Mínimos, pero los dejaron y con hombres como los que tuvieron en frente eso es mortal.
Muy pronto la creatividad se encontró en automático de nuevo sobre el terreno de juego. En un veloz contra golpe, Cuauhtémoc le sirvió una pelota a Ludueña de un extremo de la cancha al otro, los dos explotaron los espacios, los tiempos del contrario, el argentino se quitó un hombre y anotó con clase. Demasiada electricidad, demasiada potencia. Demasiado futbol.
Pero estos Gladiadores no se tientan el corazón en el esfuerzo. Siguieron empujando. Israel Martínez tuvo, tras robar una pelota en la salida y una serie de rebotes, un chance inmejorable. No supo definir.
Hasta que en el último minuto de la primera mitad, anotaron el gol del descuento. El que los tiene en la pelea. El de la esperanza. Víctor Piriz empujó una pelota sobre la línea de gol que le sirvió Braulio Luna, previo a una bien llevada jugada de equipo.
Si Santos tiene las individualidades, San Luis tiene el conjunto. Siempre intentó sobreponerse por esa vía. Pero el Santos estuvo intratable.
Toda la segunda mitad fue de los Guerreros que sólo alcanzaron a marcar un gol más tras una serie de rebotes que al final metió Vuoso. Santos no prestó el balón. Fue el mandón. Lo trató bien y con corrección y obtuvo su recompensa. Aunque San Luis también contó con un par de chances más y seguro será otro en su casa. Por lo demás, sólo resta decir que con Cuauhtémoc, hay un nuevo cacique en La Comarca.
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Partidos de liga
- Santos
- San Luis
- Ganados
- 7
- 2
- Empatados
- 5
- 5
- Perdidos
- 2
- 7
- TOTALES
- 14
- 14






