Especial: Los 600 partidos del 'Pony'

Por: Omar Carrillo, fuente: Televisa Deportes

Rodrigo 'Pony' Ruiz dice que en 16 años ha vivido de todo en México y que, pese a todo, no se siente leyenda

Especial: Los 600 partidos del 'Pony'

El futbol de Rodrigo "Pony" Ruiz tiene dos génesis. El primero en 1983: a los 10 años su abuelo Enrique, español, dio la orden cariñosa de enrolarlo en el Unión Española.

El segundo en 1994: Alfredo Tena, entonces director técnico de Puebla, le vio en un juego amistoso contra el Real Madrid, hizo el único gol del partido y trajo locos a los Merengues, entonces el estratega dijo contundente: "Quiero a ese enano".

Dieciséis años después, casi 17, el delantero está a punto de un nuevo comienzo, el retiro, pero en ese lapso de algo más de tres lustros en México ha entrado en un selecto grupo: el de los futbolistas con 600 o más partidos en la Primera División. Es el quinto que lo logra y el primer extranjero, por lo tanto el foráneo con más juegos. Quien más se le aproxima es Alex Aguinaga con 492. Además es el tercer goleador histórico de Santos Laguna (59) y el cuarto chileno con más anotaciones (117).

Cuando las cifras van y vienen en la charla en un salón de un lujoso hotel sobre la avenida Reforma, del Distrito Federal, el "Pony" desvía la mirada, no sabe dónde posar los ojos y juguetea con la mochila de viaje que ha puesto sobre la mesa. Se le dice directamente: "Ya eres una leyenda" y responde apenado: "Me da orgullo, pero no, no me siento leyenda".

De pequeña estatura (apenas 1.63 metros), potente de piernas y determinante a la hora de asistir, hizo de la velocidad su arma más letal. Nunca se tomó el tiempo en 100 metros planos, pero la explosión en sus músculos le dio para tener una marca de 5.8 segundos en los 50, un tiempo de velocista con uniforme de futbol y tacos.

"Estaba bien chavito. Era rápido y tenía 20 años menos. Ya intuía que mi camino era por ahí", asegura.

Así le conocieron en Chile, en tierras mexicanas y mucho más allá. En el 2004, tras un duelo de Copa Libertadores ante River Plate, Christian Tula dijo: "Ese enano tenía un cohete".

"(Risas) Eso fue en el 2004", explica, "por un largo tiempo me definió...(risas) no sé si como para traer un cohete en las piernas", cuenta divertido.

NACE EL 'PONY'
Primer génesis. Nacido en Santiago de Chile el 10 de mayo de 1972, Rodrigo Ruiz cuenta que lo penoso de su inicio como futbolista fue que don Enrique no vio sus éxitos, sus desbordes por las bandas ni sus goles. Su arribo a México con el Puebla o sus grandes tardes con Toros Neza, al lado de Antonio Mohamed, y la idolatría de la gente de Santos, en Torreón, donde hizo una mancuerna histórica con Jared Borgetti. El abuelo murió sólo unos meses después de enrolarlo en el Unión Española.

"No tuvo esa posibilidad. Falleció en el 82. Tenía poquitos meses de haber entrado a la escuela de futbol del Unión Española. Fue siempre un apoyo desde donde esté".

Hijo de padres sordomudos, recibió el apoyo para jugar futbol desde el principio y lo sintió como cualquier chico.

"Mi padre un gol lo gritaba como cualquier persona que le gusta este deporte".

En esos días Jorge "Mortero" Aravena era su ídolo. Iba a los juegos de Universidad Católica y se colocaba detrás del arco para ver sorprenderse con la potencia y colocación de sus tiros libres.


Tiempo después lo tuvo de compañero, en sus inicios en el primer equipo del Unión Española. "Igual me quedaba a ver como pateaba. Me regaló un par de zapatos cuando recién ascendí al equipo. Era increíble verlo. Nunca le pedí que me enseñara nada, pero con el hecho de ver la forma como le pegaba al balón aprendes. Sin llegar a darle como él le daba, algo vas viendo".


Una tarde de su primera temporada como profesional, Mario Lucas, un compañero argentino, le puso "Pony", y desde entonces el mundo del futbol le conoce así. Hasta extraño se le hace si le llaman Rodrigo.

Segundo genésis. El día que Tena lo vio ante el Real Madrid, el técnico iba a observar otro jugador, pero el destino estaba puesto y se desencadenó. Alfredo le tuvo confianza y aunque vino a préstamo, tomó la oportunidad y la transformó en una realidad. "Tenía que demostrar en ese año que podía quedarme mucho tiempo en México". Y no sólo lo demostró, explotó y se confirmó.

Tras darse a conocer con La Franja, tuvo su primera etapa histórica en México. Arribó a Toros Neza, un equipo diferente, pícaro, alegre, comandado por Antonio "Turco" Mohamed, capaz de divertirse antes, durante y después de los partidos. Un grupo inolvidable para el colectivo futbolístico mexicano.

- ¿Qué máscara escogiste en aquel desfile con Toros Neza? ¿Dónde quedó?
"La de Piolín. Me duró bastante, pero en uno de esos cambios de casa no sé si se perdió, pero sí la tuve mucho tiempo guardada. No sé si estará por ahí.
No sé por qué agarré Piolín, no recuerdo. Estaban todos ahí y cada quien tomó una. Fue chistoso porque ese día salimos de la mano con las máscaras. Hubo un momento en que se me bajó y no veía nada. En lo que me la acomodaba ya estaban puestos para la foto. Si te fijas y buscas la foto, estoy atrás y sólo se ve la cabeza, me perdí totalmente en ese momento. Me dio mucha risa".

- ¿Mohamed era más divertido cómo jugador o cómo técnico (lo tuvo tiempo después con Veracruz)?
"De las dos maneras, porque de compañero siempre hacía bromas y era relajiento, como técnico hace buenos grupos. Me tocó más tiempo en la pretemporada que lo que fue en el torneo, porque a la segunda fecha, lamentablemente, lo destituyeron. Fue una pretemporada muy divertida, al estilo de como era como jugador. Él nunca dejó de ser como era, uno como técnico no debe desligarse de como fue de jugador y él lo ha hecho".

Los ojos del futbol mexicano ya estaban puestos sobre él y varios equipos le seguían atentos. En 1999, Jaime Espejel, preparador físico del Santos, le propuso a José Luis Castillo, técnico de los de La Comarca en ese entonces, que lo enrolaran en sus filas: "No porque está muy chaparro", contestó el DT. Sólo unos meses después, tras la salida de Castillo y la llegada de Fernando Quirarte a la dirección técnica del equipo, no sólo fue parte del club, ahí se hizo leyenda. Y encontró a su pareja perfecta en la delantera: Jared Borgetti. Rodrigo centraba y el ariete mexicano se encargaba de meterlas. Cuatro años y medio, que parecen 10, estuvieron juntos. Le dio 28 pases para gol.

En ese lapso de tiempo, el "Pony" siempre estuvo en Liguilla, perdió una Final, ganó otra, semifinales... Tuvo Copa Libertadores, ganó el Interliga. Fueron cuatro años, pero muy exitosos: "Quizá por eso parecen más. La gente se quedó con eso en la mente, así como con Toros Neza y fue un 'boom' de un año, año y medio. Fue el 96-97, una semifinal y una Final, después el equipo empezó a desinflarse".

El momento más sublime de su carrera, en el que dijo "éste soy yo", llegó precisamente al lado de Jared y Santos. Una enorme tarde en la que enfrentaron a Colibríes de Xochitepec, Jared anotó tres goles y todos los pases fueron del chileno.

"El hecho de que Jared metiera tres goles en un partido no es fácil y asistir tres veces tampoco. Se dio con él y por eso nos identifican entre las parejas de goleadores".

En enero del 2011 Borgetti se retiró y mencionó al "Pony" para darle las gracias por todo. "Sí, se siente muy bonito, pero más allá de eso sí hay una relación con él. El tiempo que jugamos juntos sí nos entendimos bien, tanto dentro como fuera de la cancha. Fue una etapa de las que me regaló el futbol, me dio la posibilidad de haber estado al lado de Jared y disfrutar más allá de sus goles, era cosas importantes para Santos y eso es lo único que interesaba, fue una etapa muy bonita".

Pero a Jared no fue al único que dio servicios para gol. La lista es extensa en Puebla, Santos, Veracruz y Estudiantes Tecos. ¡Si hasta a Bebeto y a Miguel Herrera los asistió!

"¿A Miguel? ¡Ah, ching? ¿dónde? (risas) No me acuerdo. El de Bebeto sí, pero mira que tengo buena memoria y no recuerdo el de Miguel, él era defensa..."

UNA CATARATA DE MARCAS
Y los numeritos, que al final de cuentas definen una carrera, son extensos y llenos de historia.

- Tienes 600 partidos en la Primera División, sólo hay cuatro jugadores más que han rebasado esa cifra, ¿sabes quiénes son?
"Si no me equivoco Benjamín Galindo, Miguel España jugó conmigo, 'Poncho' Sosa y el otro jugó en América... No me acuerdo (se le dice que es Adolfo Ríos). Cuatro, son cuestiones a las que uno no le da mucha importancia, pero a la larga son números importantes y la verdad, no lo niego, quería estar en esa lista de los 600. Dios quiera y alcance a Sosa, pero con lo que he hecho ya, nunca pensé esto y si le sumas los partidos en Chile, ya son bastantes. Todo lo que hice y lo que me ha dado el futbol nunca pensé conseguirlo".

- Eres el extranjero que más partidos ha jugado en México: Alex Aguinaga, 492; Ricardo Ferretti, 476; Evanivaldo Castro "Cabinho"; 429; Rubén Omar Romano, 426; Oswaldo Castro, 398...
"Sí, eso lo sabía. Pero "Pata Bendita", metió mil goles, ¿cuántos metió? (risas).

- Todos ellos son leyendas y los rebasas por más de 100 juegos?
"(Silencio de algunos segundos) Sí, qué lindo, la verdad. Ahora uno no lo dimensiona tanto, pero igual qué se yo, en dos o tres años y vaya más lejos, vea los números, estaré ahí instalado".

- ¿Te sientes una leyenda?
"No, no, me da orgullo. Detrás de eso hubo mucho trabajo. No es fácil, me da mucha tranquilidad. Eso significa que de algún modo he hecho bien las cosas. No me considero leyenda".

- Eres además el mejor tercer mejor anotador en Santos: Jared, Vuoso y tú...
"Pero me van a pasar ya (risas). Christian Benítez está muy cerca. Quizá debieron ser más, uno siempre se tiene que exigir. Pudieron ser más".

- Cuarto chileno con más goles en México: Oswaldo Castro (214), Marco Antonio Figueroa (138), Carlos Poblete (132), Rodrigo Ruiz (117), sigue Ivo Basay (101)...
"Pero Ivo jugó muy poco, la diferencia con todos ellos es que eran goleadores-goleadores. Dentro de todo, a pesar de no ser un centro delantero o un delantero nato, sí es una cuota buena de goles".

Pero no todo ha sido un cuento rosa en México para el "Pony". Cuando se le pregunta qué fue peor, si el secuestro exprés que sufrió en Neza o el descenso con Veracruz, dice que tiene un tercer momento triste, pero entre los dos anteriores no tiene dudas.
"(Risas) El descenso, porque sufrí cuatro meses".

Que lo del asalto fueron un par de horas, lo reconocieron y lo trataron bien, "si hasta me prestaron dinero para el taxi (risas), se los agradezco".

El otro momento difícil, cuando se fue de Santos en el 2006.
"Fue el momento, dentro del futbol, más triste que he vivido, porque no solamente sufrí yo, vi sufrir a mi esposa y a mis hijos. Todos lloramos ese día. Fue de un momento a otro, muy rápido, y nos destanteó, pero con el tiempo lo asumimos de buena manera", dice.

¿Tercer genésis? Ahora, tras su paso por la UAG, Veracruz y otra vez los Tecos, ha regresado a Santos, algo que ni siquiera Jared Borgetti consiguió. A finales del 2010 anunció su intención de retirarse tras el Clausura 2011, aunque su esposa y su gente cercana le dicen que no.

"Pienso que ahora es el momento, a pesar de que tengo fuerzas y ganas de continuar. Tendría que pasar algo extraordinario para que no se diera".

Y pese a que dijo muchas veces que no sería técnico porque no le gusta sufrir, no descarta esa manera de seguir ligado al futbol.

"Hace tiempo decía que no, pero ahora no estoy cerrando esa puerta tampoco, pero me gustaría empezar desde abajo".

La única decisión tomada y a la que no le pone ningún "pero" es a la de quedarse en México, aunque no ha decidido donde.

- Treinta campañas en México, 16 años, récords, se dicen fácil y rápido...
"Se dicen fácil y rápido, pero te pones a rebobinar y piensas en todo lo que pasaste todos estos años, más cosas buenas que malas, y vaya que viví de todo. Eso me tiene contento, satisfecho y tranquilo, porque no es fácil estar 16 años y algo jugando".

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