¡¡¡Bravo, Bravo!!!
Ahora sí parece que se logró el cometido, hoy más que nunca estamos cerca de que la fiesta de los toros en la Ciudad de México quede en el olvido, hoy el toro y el torero han quedado en un plano secundario y el protagonismo de las autoridades ha eclipsado a un espectáculo donde la grandeza que la caracterizaba a nadie le importa, me pregunto por qué en lugar de anunciar en este caso a los novillos y a los novilleros, no se anuncia mejor, "HOY LA PRESENCIA DEL JUEZ DE PLAZA, QUE DESAFIARA AL PÚBLICO Y NEGARA LAS OREJAS", o "ESTE DOMINGO LA PELEA DEL JUEZ CONTRA EL EMPRESARIO", o "ESTE DOMINGO VENGA Y SEA TESTIGO COMO SE ACABA CON UNA FIESTA DE TRADICIÓN" y con seguridad la plaza se vería llena de antitaurinos, los que seguramente disfrutarían de algo que desean ver.
No es posible ver lo que este pasado domingo vimos los pocos aficionados que ahí estuvimos, las críticas han caído sobre el juez de plaza Ricardo Balderas, que demostró una vez más su ineptitud, al igual que su asesor Juan Vázquez, la autoridad está para hacer valer un reglamento y velar por los intereses de la fiesta; sin embargo, el juez y su asesor el domingo se mofaron de ese reglamento, el público pidió la oreja para Jaime Ruiz, quien hizo bien las cosas, al joven no le regalarían absolutamente nada, ya que la oreja la ganó a ley. Resultan absurdas las declaraciones del juez de que la espada quedó en mala colocación, si esto es así entonces por qué premio la faena de Mateos, quien mató de medio espadazo tendido y un descabello, por qué de un novillo al otro su criterio puede ser tan variable, el punto de vista del juez y del asesor pueden ser respetables, pero si se es duro, debe de ser con todos y si es blando tiene que serlo de igual manera.
Y dicen que toda acción tiene una reacción, la acción del juez provocó la ira del empresario Rafael Herrerías, y es que como dicen, le llenaron el buche de piedritas y explotó e hizo un papelote muy desagradable, de si tiene o no la razón, eso no lo podemos juzgar, lo cierto es que con esas decisiones él ve afectado su negocio, el cual definitivamente no vive el mejor momento.
Aquí hemos dicho muchas veces que la actividad taurina ha sido afectada por cosas de estas, que provocan que el público se salga de la plaza, desde su trinchera cada quien quiere defender a la fiesta, pero con estos defensores, pues mejor que la dejen en paz, me pregunto a cuántos de los que fueron a la plaza este pasado domingo les quedaran ganas de volver, si ese público se da cuenta que no es respetado ni tomado en cuenta.
Ojalá el río vuelva a su cause y la decisión de la empresa sea reconsiderada y que los que están encargados de nombrar a los jueces, también se den cuenta que los que los representan no lo hacen bien, los jueces son deficientes y ojalá en sus decisiones tomen en cuenta la cantidad de gente que afectan con sus desacuerdos, gente que vive gracias a que se abra la plaza, al margen de los aficionados que domingo a domingo quieren estar en la plaza disfrutando de un espectáculo donde la entrega y la verdad están presentes ya que el público no paga un boleto para ver a un empresario riñendo con un juez.
Y ojalá en un futuro no tengamos que escribir y añorar una actividad que se vuelva cosa del pasado por la necedad de quienes no fueron capaces de cumplir con una responsabilidad, porque la fiesta brava más que una diversión o un negocio, es una responsabilidad, la de mantener algo que nos identifica y que es parte de la historia de nuestro país.



